14 August 2012

Santo Domingo #10

El tercer día dimos con un catalán de Girona que formaba parte del paisaje de hombres que miraba pasar el tiempo en los bancos de Parque Colón. Nos contó que llevaba ya unos años viviendo en Santo Domingo con unos ahorros que se trajo de España, haciendo y gastando lo mínimo indispensable.
Le acompañaba una adolescente tímida, flaca y de enormes ojos azules que parecía aburrirse mortalmente y a la que nos presentó como su hija. Nosotros nos hicimos miles de preguntas sobre la historia aunque el modo en que la cría lo trataba nos hizo pensar que la cosa era cierta. Aún así yo no dejé de contarme cuentos acerca del origen de los ahorros (algún robo en un banco, algún timo... historias de alguien ingenioso y poco dado a la violencia que robaba a gente rica y codiciosa, probablemente todas falsas). Había algo más, pero no quería pensar mal, el tipo me cayó bien.
Nos indicó el sitio donde él solía comer, apartado de los turistas, barato y con comida tradicional. El primer día fuimos sólo unos pocos.  El lugar resultó ser simple y honesto, tal como nos lo había presentado. Comimos bien y barato. Luego se corrió la voz. En días sucesivos la mitad de la gente del simposium fue a almorzar allí.
En algún momento entre bocados de tostones y arroz con frijoles, captó mi atención un mulato enorme con uniforme de vigilante jurado que comía sólo en la mesa de enfrente. Masticaba su comida moviendo todos los músculos del cráneo, que hasta las orejas subían y bajaban al compás de su poderosa danza trituradora. Era divertido e hipnotizante.

Santo Domingo #10
The third day we met a catalan from Girona which was part of the landscape of men sitting on the benches of Parque Colón watching the time passing by. He told us that some years before he had brought from Spain his savings and went to live in Santo Domingo, doing and spending the bare minimum.
He was accompanied by a skinny and shy teenager with enormous blue eyes, that seemed bored to death and which he introduced as his daughter. We all wondered thousands of questions about that story but the way the girl treated him make us think it was true. Anyway I kept on telling myself  tales about the origin of the savings (some tricky bank robbery, some swindle... stories about some witty man not prone to violence who stole greedy rich people, all them probably false). There was something else, but I did not want to think badly, the guy sat well with me.
He recommended us the place where he used to eat, away from tourists, cheap and with traditional food. The first day we were just a few. The place turned out to be simple and honest, as he told us. We ate well and cheaply. Then the word spread. On successive days many of the the symposium people made lunch there.
It was in one of those moments eating tostones and arroz con frijoles that a huge mixed race man wearing a security guard's uniform caught my attention. He ate alone at the table in front of us, chewing his food by moving all the muscles of his skull. Even the ears jumped up and down in time with his ​​powerful crushing dance. It was fun and mesmerizing.