19 February 2013

Guastavino y los rompecabezas

A veces dibujar perspectivas complicadas del natural y sin la ayuda de un lápiz puede ser un divertido rompecabezas. A lo mejor por eso me gusta tanto meterme en estos berenjenales. Un ejemplo de rompecabezas de este estilo es la entrada a la Escola Industrial, muy cercana a mi casa y que cruzo a menudo cuando paseo acá y allá.
Cuando me puse a dibujarla me quedé bastante fascinado por la complejidad de todo el conjunto y especialmente por la curiosa perfección de las baldosas cubriendo superficies curvas entrelazadas.
Buscando en internet me encontré con Rafael Guastavino, arquitecto valenciano autor de Can Batllò, la fábrica sobre la que después se ubicaría la escuela, y muy aficionado a este tipo de techumbres. Poco después de este proyecto Don Rafael se fue a los Estados Unidos y allí registró una patente de lo que no era más que una versión mejorada de la tradicional bóveda catalana. Y se hizo de oro. Sus techos están en el Carnegie Hall, la estación Grand Central Terminal, el American Museum of Natural History, el Ellis Island Great Hall o la Catedral de St John the Divine. Todo esto sólo en Nueva York. Hay docenas de obras suyas esparcidas por todos los Estados Unidos.
Uno empieza un inocente pasatiempo dibujero y nunca sabe dónde puede acabar.

Escola Industrial

Guastavino and brain teasers
Drawing complicated perspectives from life without the help of a pencil can be a funny brain teaser. Maybe it's because of this that I love this kind of jams. A good example is the entrance to the Escola Industrial. It's close to my home and I often cross it when I take a walk here and there.
When I started drawing it I got quite fascinated by the complexity of the whole and especially by the curious perfection of the tiles covering interlocking curved surfaces. Searching the Internet I found the architect Rafael Guastavino, the author of Can Batlló, a textile manufacture where the the school was located, and very fond of this type of roofing. Shortly after this project Don Rafael went to the United States and registered a patent of what was just an improved version of the traditional catalan vault. And hit the jackpot. His roofs are at the Carnegie Hall, Grand Central Terminal, the American Museum of Natural History, Ellis Island Great Hall, the Cathedral of St John the Divine and many other buildings... all this just in New York. Dozens of his works can be found throughout the United States.
Amazing where an innocent drawing puzzle can take you.